eL ArMaRiO

martes 1 de julio de 2008

HA PASADO UN TIEMPO ...

Se cierra un ciclo, y siguiendo el protocolo, echamos la llave de nuestro paso por la Academia con un discurso final que nos haga recordar algunos de los momentos que ya han hecho historia y que permanecerán en nuestras mentes para siempre, jamás nadie nos va a poder robar eso.

La vida son pequeños momentos, nosotros o nosotras hemos sabido localizarlos, atraparlos, disfrutarlos, aprovecharlos, ... hemos reído, y reído, y reído aún más, pero también hemos tenido preocupaciones, tensiones, nervios, y lloros.

Me voy a la calle, orgulloso de haber formado parte de un grupo, de una comunidad, de una “generación”. He vivido algo que quería vivir, que tenía que vivir, algo por lo que apostaba a que existía y por lo que he ganado una de las experiencias más bonitas de mi vida.

Cuando empezaba el principio del fin no podía imaginar que esa masa, ese mar de cabezas, esa aula tan inmensa se iba a transformar en un foro de discusión de cabezas pensantes, en un espacio competitivo, en una cancha de juego y que íbamos a conseguir que menguara. El aula fue invadida, al final la tomamos, como perros que marcan su territorio o como colegiales que decoran su clase. Hicimos cálido un lugar frío, ironizábamos nuestra entrada en clase admitiendo ser borregos, explicitando que lo que apunte el profesorado en el encerado lo tomábamos como “verdadero”, ...

Cualquier despunte en una materia podía significar horas y horas de conversación. Ya he olvidado el Sistema Educativo Alemán, pero no ese día, hora y media de conversación, una amiga con lagrimas en los ojos, ...

El verdadero aprendizaje no se da dentro de un aula, o al menos es una de las conclusiones que puedo sacar a día de hoy. La hora de la comida desde el día uno se convirtió en el centro del plan de estudios. Un buen momento para hablar de literatura, moda, televisión, barriadas importantes en el mundo, teorizar sobre la educación, despellejar a alguna compañera o compañero, profesor o profesora o simplemente llegar a la conclusión de que el padre de la “inclusión” estaba entre nosotros.

Si hubiese que establecer un ranking sobre los momentos más destacados de nuestro previo al mundo real, estos podrían ser:

El día que decidimos cambiar el mundo, el día que arrancaba el cambio educativo, el intento de golpe a la cúpula de la facultad. Seguramente poseído y poseídas por las almas del Mayo del 68, que curiosamente el mismo día cumplían 40 años. Nuestra acta y nuestros carteles permanecerán para la eternidad. ¡Hoy no me vas a hundir!.

Otro momento histórico puede ser el día que descubrimos que Candy – Candy no es una persona, sino un estado de apariencia física. Un título de belleza, glamour y sofisticación que todos o casi todas han tenido en algún momento.
Para el recuerdo también el ansia, la impaciencia y la intriga de ver con que modelo, o más bien con que rol nos sorprendía la sin par ... “La Pívot”.

Profesoras extremadamente altas o bajas y feministas, profesores rosas de espíritu y grises de apariencia, profesores protagonistas de sueños, profesores protagonistas de triángulos amorosos, otros han sido centro de flashes y experimentaron ascensos meteóricos, profes alarmantemente malos, profesores que se quitan la alianza antes de clase, ... ellos y ellas nuestros amigos. Las verdaderas estrellas de la Academia, siempre con gafas azules.

Recensiones, ensayos, trabajos y más trabajos. No olvidaré la única vez que he tenido que llamar para decir en el último momento que no podía acudir a hacer un trabajo. El peor día.

La convivencia hace el cariño, el cariño da confianza y la confianza nos lleva a: tener cuidado si jugamos con la botellita de agua porque a alguien le puede molestar, hay que andarse con cuidado de no interrumpir o hablar en un tono alto porque a alguien le puede molestar, hay extremar las precauciones si se habla de quedar para ir a comer porque alguien puede pensar que al final los planes no se van a llevar a cabo ...

Si recordamos momentos de “mal rollo” podemos sacar a la luz, el horror de admitir que se es competitivo, de criticar de punta a punta de clase a nuestras amigas por sus pelos o pos sus zapatos deslumbrantes.

Más momentos importantes son las frecuente, frecuentísimas humaredas, por las que deberíamos haber pagado un pequeño impuesto y gracias a la cual hemos ido más sonrientes a clase.

No podemos olvidar tampoco la naranja gigante de Vélez que alimentó al grupo entero; o la operación bikini, que nos llevo durante días escasos a comer verduras. En mi caso con la supervisión de nuestra teórica.

Alergias, McDonald, estrés, sol en la escalera, café con mucha azúcar y acompañados de hormigas en la parte de atrás, manzanillas gigantes a precio de saldo, madrugones a las 7 de la mañana, plantaciones, diez horas contínuas de clase durante cuatro días, fotos, ... y más.

Ha merecido la pena. Y aunque pasen mil años, seréis mis amigas del último curso de Pedagogía, o mejor, seréis mis amigas del primer año de mi carrera profesional.


Ana, Carmen, Charo, Elena, Eli, Laura, Mari, Piedy, Pilar, Virginia.


domingo 4 de noviembre de 2007

EL SÍ DE LAS NIÑAS

Leandro Fernández de Moratín escribió hace siglos sobre el “sí quiero de las niñas”, esas jóvenes mozalbetas que se veían entre la espada y la pared a la hora de elegir entre casarse con un ricachón que les tuviese llenita la nevera o un cualquiera que les ofreciera amor, pan y cebolla.

Y nosotros, ¿somos tontos?. Si analizamos la situación, la mujer de la época de Moratín lo tenía difícil para subsistir en una sociedad tan androcéntrica como era la del s. XVIII, pero qué pasaba con esos señores que contraían matrimonio con esas almas en pena. Sólo puedo hacer dos razonamientos: o eran idiotas y se creían que esas mujeres estaban enamoradas de algo más que de su cartera o eran tan mezquinos que las compraban como robots multiusos.

No estoy seguro de que en nuestra sociedad contemporánea se sigan dando este tipo de relaciones, pero lo cierto es que en la calle hay un runrún que dice lo contrario. La calle dice que muchos hombres se casan con mujeres que son como Don Diego, con muchas posibilidades. ¿Ha habido sólo una sumatoria en los papeles?, ¿Vamos a mejor o a peor?. Las y los feministas, con razón, siempre con razón, dicen, o decimos, que las mujeres también tienen derecho a equivocarse, y a hacer las cosas como las han hecho los tíos desde el principio de los días. Pero, ¿qué pasa si la balanza se rompe?, ¿qué pasa si todos hacemos las cosas mal?.

Mientras el matrimonio siga siendo el motivo para invitar a gente de la que no sabes si vive o muere, para salir de un apuro económico, para permanecer en la oscuridad, para apropiarse de una persona, para darle el caprichito a los abuelitos, ... seguirá siendo como dicen, un contrato.

Ruiz Zafón apuntó que si alguna vez te preguntas si estas enamorado de tu pareja es que has dejado de amarla para siempre, pero si nos preguntamos por qué nos casamos ... ¿qué sacamos en claro?, ¿sacamos sólo oscurcuridad?.

Llegará el día en que el matrimonio sea la unión sexual entre dos individuos adultos, socialmente reconocida y aprobada.

Yo estoy en el camino, ¿y tú?. ¿Te lo has planteado alguna vez?.


Hace poco estuve en una boda.

jueves 27 de septiembre de 2007

CUANDO SE ACABA EL PLACER.

Casi terminado el tercer cuarto del año, es el momento de romper la relación intensa que nos ha unido con los bañadores, las sandalias, las toallas, ... en los últimos meses. Como toda ruptura el proceso es duro, deprimente e incluso traumático.

Como en cualquier relación se va pasando por diferentes estadios, el primero de euforia y pasión: finales del mes de junio, suben las temperaturas y nos volvemos locos sacando toda la ropa fresquita y alegre que no sentíamos sobre nuestra piel desde hace mucho. En este periodo todo es color, ilusión, probar, descubrir, combinar y disfrutar de la emoción de que esto es solo el principio de algo que no tiene fin.

El segundo estadio es el de la agradable monotonía, ¿sabéis esas veces que estáis viendo el mismo programa de televisión, comiendo los mismos alimentos, en el mismo sillón, ... y sin embargo te sientes muy muy bien, y deseando que esa monotonía dure para siempre?, pues este fase trata sobre eso. Te levantas tarde, pero siempre a la misma hora, a la una, vas a tostarte al sol un par de horitas mientras escuchas tus canciones preferidas, cansados de tanto rato sin hacer nada decidimos ir a casa a tomar un buen gazpacho, para coger fuerzas y poder estar tumbado durante otro par de horas viendo la tele o tomando un helado, ... a eso le siguen unas llamadas o mensajes para hacer planes para el resto del día.

El tercer momento es el intentar salvar esa relación que tenemos con el verano de la monotonía de la fase anterior, ¿qué hacemos?, ¿nos casamos? No creo que sea posible un verano para toda la vida, así que como otras muchas parejas reavivamos la llama con un viaje, cualquier destino es bueno y está claro que vuelves a la cresta de la ola. Vuelves a reafirmar que eso es lo que quieres y que lo quieres para siempre, pero por desgracia ... la relación con el verano es una relación condenada al fracaso.

Entramos en la ultima fase, es aquella en la que por más que lo intentes no puedes hacer nada, ves que estas en el punto de no retorno, ya no hay vuelta atrás, esto se acaba.

Todos estamos igual, todos deprimidos, ... amargados. Quizá ahora, y sólo ahora, cobre sentido ese fantástico dicho popular: “Mal de muchos consuelo de tontos”.

En cualquier caso es el momento de plantarle cara y aceptar que la relación con el verano es una relación de aquí te pillo aquí te mato, cuando viene hay que aprovecharlo y disfrutarlo al máximo, que aunque luego uno lo pase mal, siempre es gratificante pensar aquello de: “esa alegría que sa llevao mi cuerpo”.

miércoles 9 de mayo de 2007

SEX AND THE CITY

Desde el origen de todos los tiempos siempre ha existido una máxima: el ser humano tiene la necesidad de crear un ser superior, el ser humano tiene la necesidad de la existencia de un Dios que crea todo y da sentido a nuestra vida.

Al más puro estilo de Carri Bradshaw, el Armario hoy transforma la frase a lo que sigue: “desde el origen de todos los tiempos el ser humano siempre ha tenido la necesidad de un novio o de una novia que de sentido a nuestra vida y que nos cree un nuevo universo”.

La cuestión es, ¿esta necesidad es realmente intrínseca o es impuesta?. Desde que nacemos nos llevan a la Iglesia a que nos echen agua por encima y así librarnos del pecado original y después entras en el parvulario y no dejan de preguntarte si Martita es tu novia, o ¿quién te gusta de tu clase?. Nos pasamos la infancia de flor en flor, todos cambiábamos de novia y novio prácticamente a diario, con un poco de suerte podías tener 3 parejas simultáneas sin que ningún cónyuge se enfadase, pero pasan los años, te desarrollas y te quedas más solo que la una. Te salen granos, tu voz cambia, tu cuerpo cambia, ... y justo cuando más necesidad de “apego” tienes, Dios te dice que cualquier alivio que tengas es malo y el resto de tus parejas de la infancia te ven como el que ve llover. Para colmo, hasta tu amigo o amiga más feo o fea se echa novio o novia y te da la locura de querer estar con alguien. ¿Por qué? Para poder salir en parejitas, para no quedarte solo o sola los fines de semana, para poder tener sexo (en el mejor de los casos), para no parecer un pringao, ... razones infinitas que derivan todas en una exclamación: ¡¡Ya tengo novio/a, ... que bonito es el amo!! ¿Seguro?.

Nos engañan como a chinos, nos manipulan como marionetas, ... los seres humanos, ya que presumimos de ser animales racionales, deberíamos estar por encima de todas estas tonterías. Cierto es que el ser humano tiene la necesidad de crear un ser superior que explique la existencia del mundo, de ahí a crear un Dios que te diga cómo, con quién, y cuándo follar hay un abismo. Toda esta guarnición es impuesta, no es esencial del ser humano. También es cierto que “el hombre no vive solo, el hombre vive con otros hombres”, de ahí a que por cubrir necesidades de soledad, de complejos, de sexo, ... tengamos que decir que estamos enamorados y dar sentido a la vida por alguna de las razones ya enumeradas, es un signo de no racionalidad y evidentemente no podemos llamarlo amor, es otra imposición social.

Podemos creer en Dios y no pertenecer a ninguna religión. Podemos creer en el Amor sin tener pareja, eso si es una necesidad del ser humano. Para pertenecer a una religión o tener novio/a hay que sentirlo, hay que tener fe, nunca podremos llegar a conocer a Dios o al Amor por pura necesidad.



Ay, amor tu eres mi religión.

lunes 22 de enero de 2007

TODOS PARA UNO ...

A estas alturas de la película todos hemos oído de todo respecto al “Pacto” contra ETA, a todos nos suenan palabras como “diálogo”, “acercamientos”, “cambios en la Ley de Partidos”, etc.

Después de mucho leer, mucho escuchar y sobretodo mucho meditar, hay que sacar en claro varios aspectos. Cuando el PSOE habla de diálogo lo hace refiriéndose al conjunto de partidos políticos, especialmente un diálogo serio y en condiciones con el PP, principal partido de la oposición, y no a dialogar con terroristas. La única vez que se acepto la posibilidad de diálogo con la banda terrorista fue después de que comunicasen el “alto el fuego permanente” en marzo de 2006, como comienzo del tan esperado proceso de paz. (Como ocurrió en 1998 cuando ETA comunicó al Gobierno de Aznar una “tregua indefinida y sin condiciones”).

Si atendéis a las declaraciones de miembros del PP en medios de comunicación, la impresión que se tiene es otra. Que PSOE mantiene contacto con ETA a espaldas de la comunidad política, que cede en el acercamiento de presos al País Vasco, que la policía tiene trato de favor con los terroristas, que han roto el “Acuerdo contra las libertades y contra el terrorismo” firmado por PP y PSOE en 2000 durante la “era Aznar”, etc.

La realidad es diferente. La cosa es que como digo se ha manipulado la palabra “diálogo”, como ya ocurrió después del asesinato de Ernest Lluch. Como sabéis la periodista de la cadena SER, Gemma Nierga pidió diálogo en nombre de la familia de Ernest y de cientos de miles de personas que gritaban al presidente Aznar: ¡negociación!, ¡diálogo ya!, ...

A pesar de todo, también me gustaría aclarar que desde que Zapatero gobierna el país, han habido más de 200 etarras detenidos. ¿Dónde está el trato de favor entonces?. Y además me veo obligado a añadir que durante el gobierno de Aznar hubieron más de 100 acercamientos de etarras a prisiones del País Vasco, que Aznar llamó a ETA 'movimiento vasco de liberación' y dijo que estaba dispuesto 'al perdón y a la generosidad'. O cuando el portavoz del Gobierno de entonces, Miguel Ángel Rodríguez, afirmó que en un hipotético final del terrorismo no debía haber 'vencedores ni vencidos'.

Otro dato a resaltar es que por mucho que digan los lideres de la oposición, no ha habido ningún cambio en la Ley de Partidos y tampoco Navarra se ha unido al Pais Vasco.

Y para terminar diré que no deberían quejarse tanto en las filas del PP, ya que el “Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo” que firmaron, como decía, durante la “era Aznar” sigue vigente. Y si alguien lo está rompiendo es el PP, al usar la problemática del terrorismo como confrontación electoral, que precisamente lo recoge el punto 1 del Acuerdo.

Después del terrible atentado hace unas semanas en Barajas, no podemos culpar al PSOE. En cualquier caso a ETA, que es quien ha roto el pacto.

martes 26 de diciembre de 2006

¿CUÁL TE TOCA ESTE AÑO?

Estamos en plena Navidad, y a pesar de ser un defensor a ultranza de este periodo del año, no sé que ocurre en 2006. Algo ha cambiado. Este año no parece navidad.

La navidad es una especie de gafas con las que puedes ver el mismo mundo, las mismas personas, el mismo todo, pero de otra forma. Tanto bien como mal. La cuestión es que nadie está exento de mirar desde esa óptica cada año.

No voy a entrar en los viejos tópicos: que si Papa Noel es un invento de Coca Cola, que si la navidad solo fomenta el consumismo, etc. Vamos a centrarnos en esa obligación que tenemos los seres humanos de cultura occidental, católica, bla bla bla, ... de celebrar una fiesta muy especial. Lo realmente especial sería la celebración del recuerdo del nacimiento de cristo, un par de actos para los que guste de ellos y santas pascuas. El problema es que lo especial de estas fechas radica únicamente en que estamos obligados a un comportamiento. Ojo! Un comportamiento obligado para todo el mundo, y durante unos 15 días. ¡Qué no es poco!.

Tenemos que ser felices aunque estemos enfadados, tenemos que parecer alegres aunque estemos tristes, tenemos que poner buenas caras ante detalles repugnantes, ... mientras se pueda falsear todo va bien, cuando te toca vivir el detalle repugnante la cosa cambia. La navidad te consume. ¿A esto se refieren los eruditos cuando hablan de consumismo?.

Este año me he dado cuenta que no solo lo pasan mal los pobres en navidad, como nos hacen saber, la gente sufre en silencio y además con cara de alegría y felicidad. Durante el año nos acercamos a consolar a los que sufren, lloran, se sienten solos, deprimidos, etc. pero ¿cómo podemos ayudar a una persona que ríe, canta, toca la pandereta? ¿cómo se sabe que navidad le ha tocado vivir a cada persona, si todos llevamos las gafas puestas?.

Por suerte y como dice una amiga, siempre hay un Papa Noel dispuesto hacerte recobrar la cordura, o al menos a quitarte las gafas.

Este año podemos culpar al ayuntamiento y al metro por dejar sin espíritu navideño una importante zona de Málaga.


FeLiZ NaViDaD!!

miércoles 6 de diciembre de 2006

ES LO QUE HAY

Solo hace unas semanas aparecía en la prensa noticias como: "Echan a una pareja homosexual de un bar"; "Brutal paliza a una pareja gay en la estacion Principe Pio de Madrid"; ... la primera se besaba en una cafetería, la segunda iba cogida del brazo y les partieron una botella en la cabeza, entre otras cosas.
Esto es un signo de homofobia, pero no sólo eso. Darse con el codo cuando ves a dos chicas besandose, comentarios como: ¡Mira esos maricones!, es su "amigo" (para referirse a quien sabes es su pareja), que se casen los gays vale, "pero que adopten ¡POR DIOS, eso NO!", "a besaros a vuestra casa tortilleras de mierda" ... triste y largo etc. Todo esto también.
Es lo que hay, ni más ni menos. La ley actúa, ya hay ley del matrimonio para personas homosexuales. Pero, ¿dónde estan?. Encarcelados.
Es un tema que se puede estirar hasta límites insospechados. Hoy, solo quería hacer una introduccion a una historia. Perez Reverte también observa y escribe.
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Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los ví cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.

Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa.
Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad. La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara.
A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura. Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo.

Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo.
Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.

Arturo Pérez-Reverte